Responsable del proyecto: María José Escartín Caparrós
ONG responsable: Dpto. Trabajo Social y Servicios Sociales
Contraparte: Comunidad Indígena Gallardo Tranamil
Responsable contraparte: Anaiza Catricheo
Localización: Chile (Comuna de la Auracania)
Dotación presupuestaria: Año 2005 : 7.195€
Estado: Finalizado
Justificación
Chile es sin duda una excepción entre los países del cono Sur, desde el punto de vista económico, con un índice de Desarrollo Humano del 43 y una alta concentración urbana (90.2%), se encuentran diferencias sustanciales con respecto a las poblaciones indígenas. En lo que se refiere a la población bajo la línea de la pobreza, los datos en 2003 eran del 18,8% y el 4,7%, población en la indigencia, dándose la mayor concentración de pobres indigentes (el 8.9%) y no indigentes (20,1) en la Región de la Araucanía con capital en Temuco.
La profesora Mª José Escartín, de la Universidad de Alicante, durante una visita a una comunidad mapuche, año 2005.
Temuco es la capital de la predominantemente rural Región IX en el sur de Chile. Esta región es el lugar de asentamiento de la gente Mapuche y contiene la mayor concentración de indígenas, quienes están clasificados entre los estratos socioeconómicos más pobres. Adicionalmente, la región enfrenta severos problemas medioambientales como resultado de un crecimiento expansivo de la industria forestal, erosión del suelo y la perdida de la biodiversidad. El pueblo mapuche es una de los segmentos más pobres de la población chilena, según una encuesta socioeconómica oficial, el 32% de la población indígena de Chile viven en condiciones de pobreza, en comparación con el 20 por ciento de la población no indígena.
La venta de las artesanías les permite a las mujeres mapuches, al menos una vez al mes adquirir las necesidades mas urgentes para la familia, Temuco (Chile), año 2005.
El trabajo en tejido artesanal demanda aproximadamente un mes de trabajo por prenda hasta llegarla a comercializar, por tanto en términos económicos, al valorar el tiempo que las mujeres invierten en fabricar sus ponchos, y promediar con el precio de venta, no cubre los costos de mano de obra. Pero ésta es una actividad atractiva porque que además del contenido cultural que implica, permite obtener ingresos en la medida que las mujeres lo requieren puesto que la materia prima no presenta un alto costo y en muchos casos la producen. La venta de las artesanías les permite a las mujeres mapuches, al menos una vez al mes, adquirir las necesidades más urgentes para la familia, sin perder su capital de trabajo para reponer la lana, las mujeres a través de la artesanía generan una fuente de ingresos económicos propios, lo que le permite desarrollar un rol distinto en el hogar puesto que su ingreso es permanente, a diferencia del que se genera por la actividad agrícola que es anual.
El programa de instalación de un taller de costura responde a la gran necesidad de promoción de la mujer de estas comunidades puesto que la mujer sufre las situaciones de marginación y discriminación mayor en todos los aspectos económicos, sociales y políticos, viéndose humilladas por suanalfabetismo y estando totalmente dominadas por la cultura machista.
El proyecto tiene como objetivos mejorar la calidad de vida de las mujeres de la Comunidad Gallardo Tranamil, así como contribuir a mejorar la calidad de los productos ofertados por las trabajadoras de la Comuna Padre Las Casas a través del mejoramiento de sus habilidades y destrezas adquiridas al margen de la educación formal.
Los objetivos específicos del proyecto pueden resumirse en:
Facilitar el proceso de hilado y tejido mediante la incorporación de máquinas tejedoras e hiladoras.
Generar canales de comercialización conjunta mediante organismos nacionales e internacionales.
Establecer redes de mujeres que se dedican a la producción ovina a fin de adquirir lana.
Aliviar el trabajo de las mujeres incorporando en las distintas etapas del trabajo a integrantes del grupo familiar.
Desarrollar acciones formativas destinadas al mejoramiento de sus habilidades.
Potenciar el desarrollo de los recursos propios de la comunidad. Optimizar los modelos de participación comunitaria de las mujeres.
Poner en marcha un taller de capacitación laborar para la mejora de la calidad en los productos.
En ejecución del proyecto se realizaron las siguientes actividades:
Estudio-diagnóstico exploratorio de la realidad de la Comuna Gallardo-Tranamil.
Adquisición de máquinas de Hilar y Tejer.
Realización de talleres de capacitación en el uso de las máquinas.
Capacitación en el diseño de nuevas prendas.
Organización del grupo para compartir las máquinas existentes.
Establecer contactos con la Casa de la Mujer Mapuche, Fundación Chal-Chal, y responsables de Comercialización de Productos Indígenas de la Municipalidad de Nueva Imperial, a la que pertenece la Comunidad, para comercializar las prendas.
Establecer contactos con organismos solidarios internacionales.
Realizar convenios de compra de lana con productoras comunales.
De forma general, puede decirse que los objetivos se han cumplido, al menos en lo que se refiere a facilitar los medios para el desarrollo socio-laboral del grupo de mujeres que acogió al proyecto. En efecto, la compra de máquinas telares y ruecas ha contribuido hacer que el trabajo de las mujeres sea más liviano y tengan más tiempo libre para otras tareas.
Se realizó un estudio medio ambiental de la zona y un estudio desde el punto de vista antropológico y social para saber las condiciones de vida y la realidad humana de la Comunidad, pudiendo concluir que es una comunidad donde las necesidades básicas están cubiertas aunque de forma mínima, ya- que en realidad, su economía básica (agricultura) es de subsistencia. La forma en que completan sus ingresos es precisamente, a través del trabajo de las mujeres tejedoras que, hasta ahora, era a la manera tradicional. La compra de las máquinas y la capacitación para manejarlas está contribuyendo a que su trabajo sea más rentable, al menos, desde el punto de vista del tiempo invertido.
En lo que se refiere al segundo objetivo general que es mucho más operativo, creemos que se ha cumplido, excepto en el aspecto de la participación de las mujeres, ya que de las 40 mujeres de la comunidad, sólo se han involucrado en el proyecto 20 y, en algunas reuniones, se ha evidenciado tensión entre ellas por el uso de las máquinas. A este respecto, pensamos que dada la idiosincrasia del pueblo mapuche, haría falta un trabajo prolongado de desarrollo comunitario, aspecto éste que se ha sugerido a los responsables de la política indígena local, ya que escapaba a nuestras atribuciones.
Por otra parte, consideramos muy importante encontrar cauces de comercialización de los productos, ya que el principal problema de las mujeres es la falta de salida de sus productos, ya que no encontraban compradores fijos, con lo cual los ingresos eran inciertos y esporádicos. Tras los diferentes contactos con entidades locales, creemos que se ha resuelto esta dificultad, ya que ellas, gracias a las máquinas pueden trabajar más rápidamente la lana y convertirse en suministradoras de la materia prima, lo que ya supondría unos ingresos más estables que los que tenían hasta ahora.